Pedí prestados los fragmentos de tu cuerpo,
a cambio de memorias
ahora no recuerdo ni como te llamabas.
La noche era augurio de mi perdida
los señores del mictlán han proclamado
en estrofa, las caderas de una musa concebida.
La condena de mi cuerpo encarcelada
en los misterios de su alma enamorada
de mi soledad de versos no escritos fragmentada.
Diosa de quienes te aclaman por los siglos
humana que despierta cuando cantan los jilgueros
soberbio poeta que describa la via lactea sobre tu ombligo.
De agua escondida yo vi emerger
de el pozo de tus pupilas sollozos
pues rios ví correr, de quien no merece bañar su alma en tus ojos.